Coworking, el salvavidas de los emprendedores

Hace un par de año decidí que ya no quería formar parte de una empresa para la que sólo soy un empleado más del cual pueden prescindir cuando se les dé la gana, por eso decidí armarme de valor y comenzar a emprender mi propio negocio, donde yo sería mi propio jefe, trabajaría arduamente para conseguir logros que me beneficiarían sólo a mí y esperaba que muy pronto a más personas que se unieran a mi equipo, quienes no serían una máquina más o sólo un trabajador más, los trataría con respeto y les daría el lugar que se merecen. Así fue como renuncié y comencé a crear mi propia empresa de publicidad.

Al principio comencé a trabajar desde mi casa, en mi cuarto, después mis padres reacondicionaron el cuarto de huéspedes para que fuera mi estudio. Pero esto comenzó a ser un problema cuando los clientes comenzaron a llegar, pues tenía que recibir llamadas y el teléfono de mi casa podría estar ocupado o si no estaba yo presente, mi hermanita podría responder y no sería una buena imagen para mí, incluso si alguno de mis padres hubiera respondido me haría quedar mal. Así que comencé a buscar oficinas que estuvieran en renta, pero los precios resultaron ser muy elevados. No podía darme ese lujo, hasta que encontré una muy barata, pero sólo en renta, no contemplé todos los gastos adicionales que ésta conlleva y me dejé llevar por lo económico de la renta. A este precio se le sumó el pago del agua, la luz, el teléfono, el internet y el sueldo de una secretaria de medio tiempo. Mis cuentas comenzaron a tener números rojos, así que decidí ponerle fin al contrato, no podía pagarlo. Estaba desesperado y no conocía nada más que pudiera hacer, en ese entonces no eran muy sonados los espacios de coworking o las oficinas virtuales, era términos que apenas comenzaban a tomar fuerza en México.

Sin embargo, me enteré del coworking gracias a uno de mis profesores de la Universidad, quien me explicó lo quera. Básicamente es un lugar donde trabajan otros emprendedores con empresas pequeñas o medianas y tienen todos los servicios básicos y un lugar para trabajar, todo por una renta semanal, quincenal o mensual. Después de buscar coworking DF en internet encontré algunas opciones, hasta que me decidí por una. El precio era ligeramente mayor al de solo la renta de la oficina barata que había rentado, pero incluía todos los servicios y hasta una recepcionista que atendía a tus clientes cuando no estaba presente. Así que era mi oportunidad de tener mi propio espacio e independizarme laboralmente. Acepté quedarme con una pequeña oficina y comencé a compartir espacio con otros profesionistas de mi ramo, con quienes hice muy buenas migas y hasta unimos fuerzas algunos de nosotros para crecer.

Esta decisión salvó mi empresa y además la hizo crecer, pues como les comenté, me alié con otras start-ups y hoy tenemos una organización fuerte y sólida, además de que ha ganado mucho terreno en el ámbito de la publicidad y el marketing digital y tradicional. Nuestro ramo es muy amplio y supimos aprovecharlo.

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