De hacer hot cakes a chef reconocido

Quien iba a decir que el ayudarle cada domingo a mi mamá a hacer hotcakes iba a ser el primer paso para enamorarme de la cocina y elegiría la gastronomía como profesión. Desde que era muy pequeño, como a los 5 años, recuerdo que cada fin de semana que mi madre planeaba hacer panqueques de desayunar le ayudaba. Al principio sólo echaba los ingredientes en la mezcla, como la harina o la leche y después ayudaba a lavar los trastes, algo que nunca me desagradó, quizá porque disfrutaba la compañía de mi mamá. Conforme avanzaba el tiempo y me tenía más confianza, me dejaba mezclarla, agregar los huevos o echar la mezcla en el sartén para preparar uno. Fue hasta que hice mis primeras órdenes de hot cakes, así como la mezcla yo solito, como a eso de los 7 u 8 años, que dije que esto de preparar comida era lo mío. Así que empecé a despertarme los domingos antes que mi mamá y hacer los hot cakes yo mismo, ahí empezó a crecer el sentimiento de gusto por la cocina.

Empecé a ser yo quien preparara los platos de hot cakes con huevos revueltos, tocino o fruta. Sonreía cuando me quedaban esponjados y no se me quemaban, sino que salían de un café muy claro. Incluso mis padres y mi hermana me elogiaban mis creaciones, incluso decían que ya había superado a mi maestra, algo que ponía muy feliz a mi mamá. Pero hacer hot cakes los domingos por la mañana ya no me llenaba, quería aprender a hacer más cosas, así que empezaba a buscar recetas de cocina en internet y ayudaba a mi madre a preparar más cosas. Fue ahí cuando ella también se dio cuenta de mi gusto por la cocina, así que nos inscribimos a unos cursos de gastronomía para aprender a cocinar más y mejor. El tiempo seguía su curso, estudié la primaria, secundaria y preparatoria, de pronto ya debía elegir qué carrera estudiar. Mi madre pensó que elegiría gastronomía, pero la sorprendí al decirle que turismo, pues desde el primer curso de gastronomía no dejé de asistir a más y más cursos, así que ya tenía muchas bases gastronómicas, por lo que en turismo aprendería más cosas para sobresalir y tener un buen trabajo. El tiempo me diría que fue una gran decisión.

En la carrera de turismo nos enseñan algo de gastronomía, muchas de las cosas ya las sabía, pero las que no me sirvieron para reforzar mis conocimientos. Mientras estudiaba mi carrera, yo seguía tomando cursos con algunos de los mejores chefs de México, incluso a veces tomaba uno exprés en otros estados de la República. En uno de esos cursos, el maestro, chef de un restaurante en Guadalajara, me dijo que si quería dedicarme a esto él podía ayudarme dándome mi primer trabajo, le dije que aceptaba con gusto pero que si podía esperarme a terminar mi carrera. Aceptó y en cuanto finalicé mi preparación académica lo busqué. Me dio empleo en uno de sus restaurantes, en el principal, de ahí fui ascendiendo, llegué a ser chef principal, hasta que una oferta para dirigir la cocina de un gran hotel en Cancún llegó. Ya tengo un tiempo en el hotel pero estoy por inaugurar mis primeros dos restaurantes, uno en la Ciudad de México y otro en Jalisco.

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