El estrés es una de las principales consecuencias de una oficina “abierta”

Lo que vemos como una moderna oficina abierta nació con la idea de construir equipos de trabajo y fomentar la camaradería, pero se distingue principalmente por sus altos niveles de ruido, la falta de privacidad y el exceso de distracciones digitales y humanas.

Y, de hecho, varias décadas de investigación han confirmado que las oficinas de planta abierta generalmente están asociadas con un mayor estrés de los empleados, relaciones de trabajo más pobres y una menor satisfacción con el entorno físico.

Si es tu caso y no tienes de otra que seguir trabajando en una oficina abierta, existen formas de combatir esos efectos perjudiciales y aún así ser productivo.

El ruido de la oficina abierta es uno de los principales reclamos de los empleados al respecto, y la investigación muestra que el alboroto incesante en realidad puede socavar la motivación.

De hecho, observa alrededor de cualquier oficina de planta abierta (especialmente una llena de empleados más jóvenes) y verás que muchos trabajadores lidian con este problema usando audífonos o auriculares.

Aunque podría parecer que importar el propio ruido no sería una gran solución y aunque todavía no hay evidencia de investigación sobre el uso de música privada en la oficina, los expertos dicen que este enfoque podría ser eficaz en al menos una dimensión.

Parte del motivo por el que el ruido de la oficina reduce nuestra motivación es que es un factor que escapa a nuestro control, por lo que el acto de ejercer control sobre nuestro entorno auditivo puede llevarnos a esforzarnos más en el trabajo.

Otra cosa que queja frecuente es la falta de privacidad en una oficina abierta.

En parte, esto es deliberado: los diseñadores y gerentes creían que una vez que los muros cayeran, los trabajadores tendrían más probabilidades de tener el tipo de conversaciones casuales o fortuitas que pueden inspirar nuevas ideas.

Sin embargo, este plan utópico puede haber fracasado: la investigación muestra que, si bien las conversaciones son frecuentes entre los empleados en las oficinas abiertas, tienden a ser cortas y superficiales, precisamente porque hay muchos otros oídos prestos a escuchar.

Una acción que apoya en este sentido es el buscar espacios privados para hablar con los colegas: dar un paseo por la cuadra o un viaje a la cafetería o el meterse a una sala de conferencias vacía puede ayudar a tener una conversación “privada”.

Los promotores originales de las oficinas de planta abierta también esperaban que el entorno hiciera que los colaboradores estuvieran disponibles para ayudarse mutuamente.

Eso es genial para el buscador de ayuda pero no lo es tan bueno para el dador de ayuda que tiene su propio trabajo que hacer.

Un estudio alemán obtuvo que las personas que solicitaron ayuda con una tarea tuvieron un mejor desempeño, mientras que aquellos que proporcionaron asistencia tuvieron un peor desempeño.

Con frecuencia, alternar entre ayudar a los demás y hacer tu propio trabajo impone una gran “carga cognitiva”, concluyeron los investigadores, ya que los ayudantes se ven obligados a familiarizarse repetidamente con los detalles de su propia tarea.

En este sentido lo recomendable es que reserves un bloque de tiempo cada día para que no se te moleste.

Para minimizar la carga cognitiva, este período debe durar al orden un varias horas. Y si tus compañeros de trabajo todavía insisten en llamarte, colócate los auriculares y desconéctalos.

Ante este tipo de problemas, ya son varios los trabajadores que están recurriendo en trabajar fuera de la empresa, para ello existe la renta de oficinas en Polanco tipo coworking para conseguir un mejor desempeño lejos del mundal ruido de fondo.

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