Estar roto de amor

Hay personas que dicen no haber nacido para sentir lo que es amar o ser amado, incluso ambas. Se sienten incapaces de dar o recibir este sentimiento, que para muchos es el que mueve al mundo y nos permite alcanzar un potencial que no sabíamos que teníamos. A veces creo que tienen razón algunas personas, pues por más que se esfuerzan en hacer bien las cosas, son buenas y tienen características con los hacen ser excelentes partidos, simplemente les rompen el corazón o las cosas no funcionan. A veces imagino a esta gente haciéndose unos rayos x y puedo ver su corazón remachado con hilo y aguja, otras veces lo imagino roto por la mitad o hecho añicos por tantas caídas sufridas. Son personas que están rotas de amor.

¿En verdad son personas malditas o son ellos mismo los culpables de sus decepciones? Pueden ser ambas. Creo que en la vida hay fuerzas que mueven la vida misma, que unen o separan a las parejas, que controlan el destino de cada una de ellas y que les brindan enseñanzas muy a su manera, pueden o no gustarnos, pueden ser fáciles o difíciles, pero eso ya no depende de nosotros. Hay situaciones inexplicables que suceden y debemos afrontarlas con la cabeza en alto, aunque sean golpes bajos, hay que levantarnos y seguir luchando o buscar un nuevo camino para seguir. Sí creo en la mala suerte, pero viéndolo desde el punto de vista del destino, quien aún no envía a la persona indicada para tal o cual persona, quien en su obsesión por amar y ser amado toma malas decisiones o se encuentra con chicas o chicos que no están destinados para estar juntos.

Sin embargo, además de lo intangible, de las fuerzas que nos mueven sin que nos demos cuenta, también existen nuestras acciones y decisiones, las cuales tienen consecuencias, tanto buenas como malas. Muchas veces las personas que se sienten malditas en el amor y llenan su alma de negatividad, una de las tantas fuerzas intangibles que existen en el mundo y que puede ser muy contagiosa, como la gripe, que pasa de persona en persona y llena de oscuridad el alma de los demás. El tener este pensamiento de que todo va a salir mal, pues así lo ha demostrado el destino, hace que el comportamiento cambie, que no se comporte como en realidad es la persona y sean ellas mismas quienes arruinen cualquier posibilidad de que las cosas se den a su favor. Otra veces, la gente sabe dentro de sí que dicha persona no les conviene, reconocen el por qué, aun así creen que pueden cambiarla, que pueden aceptar lo que no les gusta o que simplemente no le darán la importancia suficiente, entonces decidimos no hacerle caso a la razón y elegimos a la persona menos indicada para amar o ser amado.

Lo único que puedo recomendarles es que no se obsesionen con el amor. Si quieren buscarlo, adelante, simplemente que no sea su objetivo principal, porque bien dicen que los zapatos no entran a la fuerza. Si ya no quieres intentarlo, date un tiempo, enfócate en otros aspectos de tu vida y posiblemente el destino te sorprenda poniendo a alguien frente a ti.

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